La sangría de hoy

Los números rojos que nos asustan en las pantallas de hoy pueden haber sorprendido a muchos. Apenas ayer los mercados rebozaban de optimismo con el recorte de tasas de la Fed. ¿ Qué pasó entonces ?

Por supuesto que pueden encontrarse diferentes explicaciones entre los números de la economía nortemericana que se difundieron esta mañana, sin embargo, me parece que la clave pasa por los números flojos de gastos del consumidor. El consumo representa cerca del 70% del PBI norteamericano, el punto central en el escenario macroeconómico global es si el consumidor de ese país, que además sostiene la producción de muchos otros países como China, podrá sostener sus niveles frente a la crisis crediticia y del sector de real estate en su conjunto.

Hay un límite claro a lo que la Fed puede hacer en ese sentido, y los mercados lo saben (o deberían). Los excesos cometidos con el dinero barato que Greenspan y Bernanke regalaron a los mercados tarde o temprano deberán ser depurados. La gente que no pueda pagar sus casas en base a sus ingresos no obtendrá más que una pequeña demora en su agonía por más bajas que estén las tasas.

En la edición Diciembre / Enero 2007 de la revista decíamos textualmente:

“El sector inmobiliario ha sido un factor fundamental en la recuperación de la economía estadounidense desde 2001. El aumento en el precio de las casas tiene un efecto riqueza (mi casa vale más, soy más rico, puedo gastar más) fundamental para la economía. Además, dos de cada cinco empleos generados en el sector privado desde 2001 son en sectores relacionados con bienes raíces, construcción, ventas, hipotecas, etc. Existe un estudio del FMI donde se compara los efectos económicos de una caída importante en los precios del sector inmobiliario en distintos países durante 30 años. Se identifican 20 ejemplos de “explosiones de burbujas” y, en todos menos uno de los casos, las consecuencias fueron nada menos que una recesión.”

Por supuesto que sería ridículo intentar colgarme la chapa de “gurú” o algo por el estilo, de hecho muchos analistas de esos que piensan por cuenta propia, y no por lo que dicen los demás, advertían sobre este riesgo en ese momento. También sería ridículo si intentara decirles que tengo mejores posibilidades que el resto de los economistas de pronosticar si va a producirse o no una recesión. Más ridículo aún sería intentar predecir el movimiento de los mercados en los proximos días o meses.

Lo que sí me animo a decir con toda confianza, es que el futuro de todas estas cuestiones depende de la sustentabilidad  o no de la economía americana fente a la explosión de la burbuja inmobiliaria y crediticia. Los números claves a mirar son el consumo a corto y mediano plazo y el real estate a largo (para saber cuando pasó la tormenta).

El Viernes sale el dato sobre empleos, seguramente los mercados lo tomarán muy en serio como siempre, y reaccionarán en consecuencia. Este es un indicador atrasado y sujeto a enormes manipulaciones, yo no lo tomaría en cuenta.

Seguimos en contacto.

Andrés

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