“Pagamos la cuenta y no comimos ni un canapé”

Inversor Global: Vimos caer el Dow Jones, el Nasdaq, S&P…En el mercado local no tuvimos una fiesta, pero sí los acompañamos a ellos en la corrección de los mercados, ¿no?

Leonardo Chialva: Sí, lamentablemente nos pasaron factura y no pudimos comer ni siquiera un canapé. Forma parte, lamentablemente, de un proceso global en donde Argentina no está en el foco de la atención de los inversores internacionales. Con lo que pasó a principios del año con el INDEC, el mercado accionario, por el volumen y las reglas —sobre todo lo que respecta a empresas de servicios públicos—, ha salido de foco, depende mucho de los institucionales locales —sobre todo las AFJP—; pero el mercado de bonos, ése sí es el que está prácticamente manejado por los grandes flujos del exterior.

IG: ¿Pesó lo del INDEC?

LCH: Ahí es donde hubo un cambio de humor y una perspectiva negativa que hizo que salieran muchísimo de Argentina. Esto se venía recomponiendo y mejorando un poco los bonos; llega al dato de la inflación de mayo bastante bien, y ahí yo creo que se da una combinación de tres factores: los precios llegan arriba; los analistas —desde mi óptica, erróneamente— esperaban un dato de 0.6, 0.7 cuando el año pasado había salido 0.49. Muchas variables juntas presionaron fuerte la baja a todos los bonos emergentes, y a los argentinos un poquito más.

IG: ¿Cómo ves esta colocación de los 1.500 millones de Bonar a una tasa del 11,7 por ciento? Ofrecieron 5.300 millones, o sea, tres y media veces más que lo que buscaba Economía.

LCH: El bono podría haber sido colocado con una tasa bastante inferior al 11,7 por ciento de no haber mediado los ruidos que ocurrieron desde el martes (con el dato inflacionario). De todas maneras, la colocación puede ser considerada como exitosa al ser de mediano plazo y a tasa fija.

IG: ¿Hay explicaciones regionales?

LCH: Para comprender esto yo creo que uno no lo puede hacer de manera aislada con Argentina, sino que tiene que pensar lo que está sucediendo en todos los países emergentes —es decir, México acaba de colocar un bono en pesos mexicanos a 30 años, Brasil acaba de hacerlo en reales a 20 años, en Argentina apenas si ofrecer un bono a 5 años—. Hoy los países emergentes son los que ahorran y los mandan para financiar el gasto de los países desarrollados. Los fundamentos que tenemos los países emergentes nos convierte de chicos malos a aplicados frente a los desórdenes macroeconómicos de los centrales. Eso hace que haya una expectativa de que el dólar para los próximos años pierda terreno, de que las tasas de interés en Estados Unidos suban y que esto favorezca, sobre todo, a aquellos países que están bien posicionados en este contexto, los que exportan commodities.

IG: ¿Y quiénes son esos inversores?

LCH: A eso están apostando los fondos internacionales: alocar una mínima parte, que para nosotros es muchísimo, pero para ellos es muy poco, como por ejemplo ahora la gente de Pinkow, que son los mayores inversores de bonos del mundo, prácticamente, que dijeron que quieren alocar un 5% de sus portafolios en monedas emergentes. Dentro de ese popurrí claramente Argentina está apostando a eso.