El fantasma del Carry Trade

¿Cuáles son los riesgos que esta “bicicleta financiera” trae aparejada?

  1. Que el Banco Central del país en donde se tomó el dinero prestado decida subir las tasas de interés, encareciendo el costo del crédito (generalmente son préstamos a tasas variables). Esto también produce una apreciación de la moneda en la cual se tomó el dinero, por lo que se dispara un efecto negativo potenciado para el deudor (aumento de tasas más apreciación de la moneda en la cuál está denominada la deuda).
  2. Que la inversión de riesgo hecha con el dinero “barato” se caiga, lo cuál forma parte de cualquier inversión riesgosa.

De estos dos grandes riesgos identificables, el segundo no parece ser un problema por el momento, dado que la demanda de commodities por parte de China, un escenario de “aterrizaje suave” por parte de la economía estadounidense y la solidez de Europa sostienen firmemente las bolsas globales, que se encuentran en su gran mayoría en récord históricos.

Pero el riesgo que preocupa a los analistas y autoridades es el número uno, esto es, la suba de tasas del país en donde se “fondea” esta estrategia, que es nada más ni nada menos que la tercera economía del planeta: Japón.

Veamos un ejemplo de cómo funciona el Carry Trade para entender un poco más de lo que estamos hablando:

Supongamos que un trader toma prestados 1.000 yenes de un banco Japonés, a una tasa de 0,50% anual. Luego ese dinero es convertido en dólares para ser colocado en un bono americano que paga una tasa del 4,5% anual.

Si la relación de monedas yen-dólar no se ve afectada en el ínterin y asumiendo que el Banco Central de Japón no modifica las tasas, la ganancia por esta operación es del 4% (4,5%-0,5%).

Pero es común agregarle el efecto “leverage” o apalancamiento a esta inversión, caucionando lo invertido para volver a invertirlo, logrando un ratio de apalancamiento de 10:1. Con lo cuál la rentabilidad de esta inversión, siempre asumiendo que las variables se quedan constantes, asciende al 40%.

Ahora bien: ¿Qué pasaría si el Banco Central de Japón piensa que existe un aumento de las presiones inflacionarias y amenaza con aumentar las tasas de interés como forma de contrarrestar este “mal” tan temido por la mayoría de los bancos centrales del mundo?

En primer lugar, dado que el Yen fluctúa libremente en el mercado, los agentes económicos buscarán anticiparse a este movimiento, apostando a una reevaluación de la moneda Japonesa, y disparando la “profecía auto cumplida”: el yen se aprecia (se deprecia el dólar) dado que un aumento de tasas por parte de Japón atrae capitales que buscan colocarse a la nueva tasa mas alta que la anterior.

¿Pasó algo de esto en los últimos tiempos? Si, principalmente en dos oportunidades: Mayo de 2006 y Febrero 2007: el Banco Central de Japón anunció que podría incrementar sus tasas para contener la presión inflacionaria. Lo que pasó después es conocido por todos.

El lector podrá argumentar que los movimientos de suba de tasas por parte del BC de Japón podrían ser marginales, en el orden del 0,25%, y es verdad. La cuestión está en que, dado el ratio de apalancamiento antes descrito, una suba de 0,25% encarece la deuda contraída en 2,5%, obligando a los inversores a vender activos de riesgo (en el ejemplo que vimos, para simplificar, se habló de bonos de EE.UU., pero el dinero tomado en Japón suele colocarse en inversiones de riesgo, mayoritariamente en países emergentes), creando un efecto “manada” en donde todos venden y luego se preguntan porqué están vendiendo.

Veamos al respecto que dicen tres analistas reconocidos de bancos y brokers:

David Bloom, del HSBC: “El carry trade ha invadido todos los instrumentos imaginables, diferencial crediticio, diferencial en los bonos; todo está envenenado. Esto va a llegar a su fin más adelante este año y va a ser feo, aunque todavía no hayamos empezado a sentir la sacudida. La gente tiene una creencia engañosa sobre la marcha del capitalismo global, pero eso va a cambiar muy pronto en la medida en que cambie el foco hacia los saldos desfavorables de los EE.UU.”.

Stephen Lewis, de Monument Securities: “Hay varios cientos de miles de millones de dólares invertidos en el carry trade que se van a tener que retirar en el momento en que se vuelvan irredituables. Cuando el Banco de Japón empiece a apretarle quizá veamos algunos efectos espectaculares. El mundo nunca ha pasado por esto anteriormente, así que hay serios riesgos de cometer errores”.

Stephen Roach, economista en jefe del Morgan Stanley: “La tentación del carry trade es tan apremiante que crea una demanda artificial de activos utilizables en esta operatoria, que potencialmente pueden convertir la apreciación normal del precio de un activo en proporciones tipo burbuja. La historia nos dice que los carry trade terminan cuando comienza el ciclo de ajustes del banco central”.

Sin ser fatalistas, es útil escuchar también lo que dicen los que buscan alertar a aquellos que siempre se tientan con el canto de la sirena. Ya lo dice un viejo refrán: “En Wall Street no suena ninguna campana para avisar que se acaba la fiesta”.