El crecimiento chino, ¿un oasis?

El miércoles pasado la Bolsa china se desplomó, cayendo casi 7% en un solo día. No fue la primera caída fuerte, ya que el 27 de febrero pasado había sufrido una similar aunque en las jornadas siguientes pudo recuperar el terreno perdido.

Esta vez la caída se originó en el anuncio, por parte del gobierno chino, que se triplicará el impuesto sobre las transacciones de acciones con el objeto de reducir la especulación en el mercado accionario.

Hay que tener en cuenta que las cotizaciones de las acciones chinas duplicaron su valor en lo que va de 2007 y lo cuadruplicaron en los últimos dos años. Estas subas son tan elevadas que no pueden explicarse únicamente por el crecimiento de la economía china y las mejores oportunidades de negocios para las empresas, sino que tienen un componente especulativo que hace que muchos analistas estén hablando de una burbuja, entre ellos Alan Greenpsan, el ex presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos quien ahora se desempeña como consultor financiero.

Las ganancias extraordinarias que pueden obtenerse en la bolsa incentivaron a muchos pequeños inversores a ingresar en las últimas semanas, pese a las advertencias de funcionarios del gobierno sobre una potencial burbuja bursátil. El número de cuentas para transacciones bursátiles en China quebró la semana pasada la barrera de los 100 millones, luego de que se abrieran 1,5 millones en una semana. Esto se hace vulnerando algunas restricciones que existen en la economía China, en donde los bancos no pueden prestar fondos para que inversores compren acciones, ya que los préstamos son para inversión y a tasa subsidiada. Lo que sucede es que se falsea el destino final de los préstamos e inversores particulares obtienen fondos a tasa baja para comprar acciones, en una operación que por las altas ganancias que promete es muy difícil de controlar.

Si es o no una burbuja no podemos afirmarlo, y en general se dice que no se sabe si realmente lo es hasta que explota, pero si podemos decir que se le parece demasiado. Esto no impide que las cotizaciones puedan seguir subiendo en las próximas semanas o meses, pero también seguramente veamos nuevas correcciones de mayor o menor envergadura.