Diversificación: de la academia a la vida real

Uno de los conceptos básicos y de fundamental importancia en materia de inversiones es el de la diversificación. El tema es de fácil comprensión intuitiva: si uno invierte en diferentes tipos de activos, diferentes activos dentro de cada clase, diferentes estrategias y demás, a lo largo de los años podremos mejorar la relación retorno / riesgo de nuestra cartera. Nada menos que el objetivo principal de un inversor.

La lógica del asunto es clara e implacable, durante diferentes períodos algunos activos presentan mejores rendimientos que otros. Si lo miramos a largo plazo, los años buenos de un activo pueden amortiguar los malos períodos de otro, de tal manera podemos obtener una cartera más estable, menos volátil o riesgosa si diversificamos nuestras inversiones.

Veamos cómo funciona esto en la realidad. El objetivo del siguiente ejercicio es comparar el rendimiento que hubiéramos obtenido invirtiendo en un índice como el SP500, que ya de por si está bastante diversificado, con el que hubiera resultado de una cartera que contuviera varios instrumentos de diferentes características. Es decir, se pretende medir el efecto de aumentar la diversificación con una cartera de acciones que ya está bastante variada.

Para eso elegiremos algunos fondos de inversión, todos ellos de la familia Fidelity. Claramente no se trata de los mejores instrumentos posibles; en muchos casos existen alternativas más eficientes para invertir en esos sectores. Por ejemplo, podríamos haber elegido ETFs u otro tipo de fondos según la conveniencia del caso. Sin embargo, la idea de este ejercicio no es elegir las mejores alternativas, si no comprender los beneficios de la  diversificación por sí mismos, aun dentro de una cartera “mediocre”.

Presentamos los instrumentos::

FSMKX: Fondo que sigue bastante de cerca el retorno del SP500. Dado que su rendimiento es bastante similar al del índice, lo consideraremos desde dos puntos de vista. Primero como medida del retorno obtenido en el índice en cuestión, y en segundo lugar como componente de nuestra cartera más diversificada.

FEQIX: Invierte en acciones con buenos dividendos y gran tamaño

FSLCX: Empresas de menor tamaño buscando ganancias de capital.

FLPSX: Apuesta a empresas de precios bajos (menores a 35)

FSIIX: Mercados globales

FEMKX: Acciones de mercados emergentes

FSHBX: Bonos de alta calidad y períodos menores a 3 años.

FSTGX: Bonos del gobierno estadounidense.

Esta sería la cartera teórica y los retornos correspondientes a cada activo y al portafolio para diferentes períodos:

 

Fondo

% de portfolio

Retorno 1 año

Retorno 5 años anualizado

Retorno Abril 2000-Mayo 2007

FSNX

7.5%

22.7 %

9.34 %

1.88 %

FEQUIX

7.5%

24.9 %

10.8 %

8.32%

FSLCX

7.5%

21.5%

15.6%

18.2%

FSIIX

24%

25.9%

16.5%

5.53%

FEMKX

6%

38.6%

27.4%

13.1%

FSHBX

20%

5.1%

3.68%

4.88%

FSTGX

20%

5.19%

3.63%

5.27%

Total Portfolio

100%

16.6%

10.8%

7.39%

 

Comparemos ahora los resultados obtenidos en FSNX  (que sigue al SP500) con los de nuestro portfolio.

En cuanto a riesgo, podemos decir que presentan niveles similares en el peor de los casos. Si bien algunos de los fondos de acciones elegidos (como mercados emergentes) presuponen más riesgo que el SP500, nuestra cartera tiene 40% en bonos de alta calidad. Deberíamos realizar complicados cálculos para diferentes períodos, pero nuestro portfolio no parece de ninguna manera más arriesgado que una cartera compuesta solo por FSNX.

En  cuanto al retorno, si lo medimos a un año, claramente salimos perdiendo. El último año ha sido muy beneficioso para las acciones y nuestros bonos nos ponen en desventaja. Con respecto a cinco años, obtenemos una modesta ventaja: pudimos aceptar acciones más arriesgadas porque teníamos gran posición en bonos y eso terminó compensando el bajo retorno de esos títulos. Si medimos el retorno desde abril del 2000, nuestra ventaja resulta bastante más clara, sobre todo considerando el retorno tan bajo de FSNX.

El ejercicio podría repetirse para diferentes períodos e instrumentos, pero el resultado sería el mismo: Cuando pensamos en el largo plazo, la diversificación resulta de gran beneficio dado que los movimientos de un activo compensan los de otro. Al final, tenía razón la abuela: “nunca pongas todos los huevos en la misma canasta”.