Cartera global y arbitrajes con ADR

ADR (American Depositary Receipt): Se llama así al certificado negociable emitido por un banco estadounidense que representa un número de acciones de una empresa extranjera que es operada en el mercado accionario americano. Los ADRs se encuentran denominados en dólares americanos, mientras que el activo subyacente del mismo se encuentra custodiado en su moneda de emisión por la institución financiera nombrada. Los ADRs ayudan a reducir los costos de administración que de otra manera estarían implícitos en esta operación.

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Este instrumento es ofrecido en el mercado americano desde 1920, y ofrece una buena oportunidad para el inversor individual de diversificar sus tenencias o especular a favor de empresas de distintos países del mundo desde la seguridad jurídica del mercado accionario americano, evitando los costos de trasladar el capital desde el país de origen hasta la bolsa en donde cotice la empresa buscada.
Veamos como se crean y funcionan estos Adrs con un ejemplo:

Supongamos que una empresa de Gas de Rusia opera un importante volumen en su país y ahora quiere operar en el NYSE (New York Stock Exchange) en la forma de ADR. Para ello, un broker americano, a través de un broker internacional o de una sucursal propia en Rusia, debe comprar las acciones en el mercado Ruso y luego entregarlas a un banco custodia en Rusia.
La figura de banco depositario la cumple el broker americano, que es autorizado por la SEC (Security and Exchange Comisión) para emitir acciones contra las acciones inmovilizadas en Rusia para su posterior cotización en el mercado Americano.
Basado en un ratio de ADR, cada ADR emitido puede representar una o mas acciones de la empresa Rusa, y el precio de las mismas va a estar obviamente denominado en dólares americanos teniendo en cuenta el tipo de cambio de ese momento.
Los derechos políticos (votación en asambleas de accionistas) y económicos (cobro de dividendos) para el poseedor de los ADRs son los mismos que los que tendría en caso de haber comprado las acciones en Rusia.
Dado que el inversor termina siendo, en realidad, dueño de las acciones depositadas en Rusia, puede pedir convertir el certificado que posee en acciones originales y pedir le depositen las mismas en una cuenta de Rusia, lo cuál tendrá un costo de conversión.

Beneficios para el Inversor

Comprar ADRs de distintos países inmediatamente le otorga al inversor el beneficio de convertir su porfolio en un porfolio global y diversificar de esta manera, no solo por países, si no por industrias de distintas regiones en función del ciclo económico en el cuál cada una de ellas se encuentra inmersa.

Muchos inversores argentinos que no confían en las leyes que protegen a los inversores en nuestro país pero que aún así piensan que existen empresas argentinas que pueden tener un potencial de apreciación, optan por abrir cuentas en EE.UU. y operar ADRs de estas empresas.

Entre las empresas Argentinas que cotizan como ADR en los EE.UU. se encuentran: Grupo Financiero Galicia (ticket en EE.UU.: GGAL), Banco Francés (BFR), Tenaris (TS), Telecom (TECO), Irsa (IRS), Petrobras Energía (PZE).

Para aquellos inversores que estén interesados en ADRs de empresas de otros países, recomiendo entrar en el siguiente site: http://www.adrbny.com/dr_directory.jsp?paramUserType=broker, que es un buscador muy completo en el cuál se puede discriminar por región, país, industria, mercado de cotización y hasta emisor del ADR.

Existe además otra fuente de ganancias de los ADRs argentinos que cotizan en EE.UU.: el arbitraje. Un arbitraje financiero se da cuando se detecta un mismo activo (iguales flujos futuros de fondos esperados y riesgo) que cotiza en dos mercados distintos a dos precios distintos (teniendo en cuenta tipo de cambio y costos de transacción).

Si esto ocurre, se puede vender en un mercado y comprar en otro, esperando que los precios tiendan a la igualdad y ganando la diferencia existente en los mismos al momento de realizar la operación.

Claro que para poder realizar esta interesante operatoria es necesario tener, además de dos cuentas (una en EE.UU. y otra en Argentina), muy en claro los costos de conversión, las oscilaciones del tipo de cambio peso/dólar y una velocidad a prueba de todo: los arbitrajes duran muy poco tiempo porque cuando son detectados por los otros participantes el spread (diferencial) de ganancia se achica hasta que los costos de transacción hacen que la posibilidad se evapore.