Problemas en las hipotecas asustan a inversores

Uno de los temas de los que más se habló en las últimas semanas es sobre los problemas en el mercado hipotecario de Estados Unidos, no solamente por los inconvenientes que esto puede ocasionar en el mercado inmobiliario y en el sector financiero, sino también porque puede ser el inicio de una desaceleración del crecimiento o una recesión en dicho país.

Los problemas dentro del mercado de hipotecas comenzaron en el sector llamado sub prime, que son los préstamos a sectores más riesgosos de la economía (con mal historial crediticio o sin él) y que por ende conllevan mayores tasas de interés. Durante el boom inmobiliario de los últimos años aumentó la participación de financiaciones en este sector, dado que tenían tasas más elevadas y pocos problemas de repago por el buen momento económico. Pero la tasa de morosidad en estas financiaciones comenzó a crecer y se teme que el efecto se traslade a otros sectores de la economía.

Una de las claves para entender que pasa se encuentra en los precios de las propiedades. Veámoslo con un ejemplo. Alguien compraba una casa por 100 mil dólares con un crédito que le financiaba la totalidad del valor de la propiedad. Si esta persona al año de la compra tenía dificultades para afrontar la cuota pero el precio de la casa había subido (supongamos 10%), podía vender la propiedad, repagar el crédito y quedar con una diferencia a su favor (de hecho una parte importante de las compras de propiedades fue hecha por inversores especulativos por medio de préstamos a tasa baja).

Cuando los precios de las propiedades bajan pasa lo contrario. Si alguien pagó 100 mil dólares por una casa y se endeudó por este monto y al tiempo el precio de la propiedad (supongamos) baja a 90 mil dólares, la mejor decisión financiera puede ser no pagar más el crédito y dejar que el banco se quede con la casa. En definitiva la opción de seguir pagando equivale a pagar 100 mil lo que el mercado dice que vale 90 mil.

¿Puede existir un problema similar en Argentina? Por el momento no, ya que casi no hubo compras “apalancadas” (es decir, financiadas con crédito), sino que la mayoría de los fondos que se volcaron al mercado hipotecario vinieron de ahorros previos (colchón) o de los mayores ingresos de ciertos sectores, como los productores agropecuarios.