Argentina/China: de las promesas de una mayor inserción al déficit

Además, el acuerdo también incluía un aumento considerable de las exportaciones de carnes y frutas hacia China, lo que iba a jugar como un elemento de consolidación de las ventas argentinas al mundo. Dos años después, nadie podría negar que poco y nada se consiguió respecto de aquellas promesas.
Según fuentes oficiales, las inversiones chinas en nuestro país no superaron los U$S 500 millones en los últimos 2 años, muy lejos de los U$S 20.000 millones de los que se habló en su momento. Y si bien se argumenta que este desembolso se planteó para el largo plazo, no puede negarse que de todas maneras los resultados son excesivamente pobres y demuestran que en oportunidad del acuerdo alcanzado a fines de 2004 hubo una evidente sobrevaloración y exceso de optimismo.

Cuasi equilibrio comercial en 2006
En el plano del comercio está sucediendo otro tanto. A la expansión del 20% de las exportaciones a China en el 2005, le siguió un crecimiento anémico del 1% este año, que contrasta fuertemente con la dinámica de las importaciones provenientes del dragón chino: un aumento del 60% en 2005 y del 38% en 2006. Para este año, el saldo comercial favorable a nuestro país prácticamente desaparecerá, para transformarse casi con seguridad en déficit el año próximo.
El comercio de China con el mundo y Argentina

Resulta ilustrativo observar si el comportamiento del comercio con China ha seguido el mismo patrón de su intercambio con el mundo, o si el vínculo con Argentina reviste características particulares.
Las exportaciones chinas al mundo han venido creciendo a un ritmo sostenido de aproximadamente 30% anual en el último quinquenio. Con la Argentina no ha sucedido algo similar, ya que la crisis sufrida por nuestro país en 2002 provocó una retracción enorme de las importaciones, provocando que a partir de entonces las ventas a la Argentina entraran en un período de recuperación, con tasas muy altas de crecimiento.
Paulatinamente, el crecimiento de las exportaciones chinas a nuestro país va confluyendo hacia las tasas de crecimiento general.
El crecimiento de las importaciones totales chinas también es considerable, oscilan entre tasas del 35-40% en 2003-2004, y confluyen a un crecimiento menor en los 2 últimos años. Por su parte, la variación de las compras desde la Argentina es altamente volátil, lo que se condice con la estructura primarizada de las ventas argentinas al dragón asiático. Mientras en algún año aumentó fuertemente (+125,6% en 2003) en los últimos años el promedio de crecimiento está bastante por debajo de las compras globales.
El comercio de China con Argentina, Brasil y Chile
Otra manera de enfocar el tema, es comparar la inserción argentina en el mercado chino con la que tuvieron paralelamente Brasil y Chile, países de una estructura exportadora similar a la de nuestro país. Podemos anticipar que la Argentina es la menos favorecida de las tres economías latinoamericanas por la elección comercial de China.
Mientras que desde el 2003 a la actualidad, tanto Brasil como Chile más que duplicaron sus exportaciones a China, la Argentina sólo creció un 29%. Además, la Argentina también fue el país que más sufrió el aumento de las ventas chinas, +328% frente al 269% de Brasil y al 168% de Chile. En consecuencia, en un contexto en que los 3 países son superavitarios en el comercio con China, la Argentina es la que más velozmente está viendo reducido dicho superávit.
Características del comercio argentino con China
Además de las diferentes dinámicas de crecimiento de los flujos de comercio, también existen diferencias de fondo en la composición del intercambio, ya que las compras desde China se asientan en productos industriales y de alto valor agregado, en tanto que las ventas están muy concentradas en algunos pocos commodities y productos primarios.
La gran diferencia de productos comercializados alude a la primarización de las ventas argentinas, concentradas en pocos commodities, y a la heterogeneidad de los productos industriales enviados por China a nuestro país. El porcentaje de concentración en los 3 principales productos es un claro indicador de la primarización mencionada previamente, así como también los mayores valores de exportaciones por producto de nuestro país.
El valor por kilo exportado de ambos países y la participación de los productos industriales en los flujos de venta en ambas direcciones confirman la hipótesis anterior.
Para terminar de caracterizar al comercio bilateral a continuación se muestran los productos que experimentaron la mayor variación en lo que va del año en términos de valor.
En primer lugar, el producto de mayor crecimiento de las exportaciones argentinas fueron los aceites crudos de petróleo, respecto del cual se exportó U$S 354 millones más que en los 10 primeros meses de 2005. Este resultado no es favorable, ya que la economía argentina dispone de cada vez menos saldos exportables de petróleo y sus derivados.
Por su parte, es expresivo que los productos que más retrocedieron en las exportaciones a China fueron los porotos y el aceite de soja. El primer caso se explica por la escasa disponibilidad de soja en grano para exportar durante 2005, ante la enorme demanda de las plantas procesadoras. En el segundo caso, puede intuirse que comienza a tener incidencia la decisión china de no comprar productos procesados, sino realizar el procesamiento por sí mismo.

Conclusiones
El repaso de los vínculos económicos comerciales con China no deja lugar a dudas acerca de los pobres resultados cosechados en los últimos años. En cuanto al comercio, la dificultad se potencia al observar cómo se le escapa a nuestro país un superávit comercial que mantendrá sólo hasta este año. Tanto la composición como la dinámica del comercio advierten que la reversión comercial será un hecho que perdurará en el largo plazo, haciendo patente tanto las dificultades de inserción de nuestro país como las facilidades encontradas por China para ingresar a nuestro mercado.
De esta manera, la discusión vuelve a retomar la temática de las carencias de Argentina en términos de productividad y competitividad, y pone una sombra de duda sobre la capacidad de nuestro país para obtener beneficios de un comercio expandido con los grandes bloques comerciales.
China constituye un país particular, su forma de manejarse y relacionarse con los países también es muy específica, y se corren serios riesgos de fracasar en el caso de no llegar a comprender su filosofía. Como lo han dejado trascender repetidamente los funcionarios más influyentes de la economía china, la pauta esencial para determinar el grado de vínculo y relacionamiento con otros países es la confianza.
Una muestra clara de que el vínculo Argentina-China aún no ha prendido en los funcionarios chinos es que las inversiones del gran dragón oriental en Latinoamérica hayan preferido hasta el momento a Brasil, México y Chile, por sobre nuestro país.