¿Qué está ocurriendo en los mercados internacionales? ¿Qué es la volatilidad y cómo afecta a mis inversiones?

Desde el 10 de mayo de 2006 parece haber comenzado a revertirse el ciclo alcista y de liquidez que caracterizó a los mercados mundiales desde comienzos del 2003. El índice mundial de índices bursátiles que elabora el Morgan Stanley cayó entre el 10 de mayo y mediados de julio un 10%. En el mismo período, más de 60 autoridades monetarias a nivel mundial han tomado decisiones que implican una menor liquidez. Estos elementos, junto con una creciente incertidumbre respecto de cómo se corregirán los desbalances globales crecientes tensiones proteccionistas y geopolíticas, y dudas sobre la evolución en el precio de los commodities, los activos de renta fija y las monedas han llevado al mercado a enfrentarse a un contexto de muy alta volatilidad.
Esta volatilidad se observa en todos los activos que forman el abanico posible de inversión. Existen noticias puntuales que potencian la misma, como por ejemplo las relacionadas a de focos de tensión geopolítica o indicadores circunstanciales de un sobrecalentamiento y mayor inflación a nivel mundial.
Pero la volatilidad parece haber llegado para quedarse, y su causa se encontraría más bien en que se llevaban hasta ahora 38 meses de crecimiento en el valor de las bolsas y un período similar de aumento en el valor de los activos de renta fija y de bienes raíces. Los signos de creciente inflación, junto con los desbalances globales y el temor a que si no se actuaba a tiempo existía la posibilidad de un hard landing, han llevado a las autoridades monetarias a nivel mundial a cortar uno de los principales motores que estuvo presente en gran parte del período alcista de los activos financieros, esto es la abundante liquidez.
Este cambio en las condiciones de los mercados centrales introdujo la sensación de que muchos precios de activos, principalmente de mercados emergentes, no son sostenibles. Por lo tanto, cualquier noticia con posibilidad de impactar en los precios va a generar volatilidad, hasta que se llegue a una situación de relativo consenso sobre cuales deberían ser los nuevos valores de equilibrio.
La volatilidad en el precio de un activo financiero es una variable muy relevante al analizar una inversión. Esta medida en principio no nos dice nada del rendimiento a largo plazo, pero como veremos, puede afectar el rendimiento de una inversión en el corto y mediano plazo.
Un activo financiero más volátil es más sensible a cambios en las condiciones que determinan su precio, esto quiere decir que su precio oscilará más que el de otros activos con respecto a su propio valor promedio. Analicemos ejemplos de activos, comenzando por los que tienen baja volatilidad hasta los que sufren grandes variaciones de precios.
Un depósito a plazo fijo es un activo financiero con muy baja volatilidad, ya que es una inversión que casi no varía de precio y en la que su valor va aumentando regularmente a medida que se devengan los intereses pactados.
Por otro lado tenemos el caso de los bonos, que al cotizar diariamente en los mercados tienen variaciones en los precios que, como analizamos en la edición 30 de Inversor Global, pueden estar determinados por distintos factores. Si hay cambios importantes en estos factores, habrá cambios sensibles también en los precios, aunque la magnitud dependerá de las características particulares de cada bono. Los bonos que tienen vencimientos más lejanos en el tiempo o los que tienen cupón de intereses más bajo tienen una volatilidad mayor.
Esto se debe a que lo que les interesa a los inversores es el rendimiento, que se mide por la TIR (tasa interna de retorno), y si, por ejemplo, la TIR de un bono debe subir de 8% a 9% para estar en línea con los rendimientos del mercado, el cambio en el precio deberá ser mayor en bonos más largos o con un cupón de intereses menor. Esto puede comprobarse para los bonos argentinos, los bonos más largos y con menor cupón, como el Par (tanto en dólares como en pesos) tienen una volatilidad de entre 19% y 22%, mientras que el Discount una de 14% y el Boden 2012 de sólo 4%.
Las acciones son también un activo con alta volatilidad (en general mayor a la de los bonos), aunque también hay diferencias, ya que hay empresas o sectores que son más riesgosos y por ende tienen asociado una mayor variación en los precios. Dentro de los activos más volátiles tenemos a las opciones y otros derivados financieros. En el mercado argentino podemos citar las opciones de acciones o las unidades vinculadas al PBI.
La volatilidad puede afectar a nuestra inversión si necesitamos vender el activo. Con un activo más volátil corremos el riesgo de que cuando queramos deshacernos de él el precio sea bajo y nuestra inversión no rinda lo esperado. Es por ello que la volatilidad es una medida de riesgo, y en general mayor volatilidad va acompañada de mayor rendimiento.
Probablemente, y debido a las causas ya explicadas, continúen tiempos de altas volatilidades. ¿Qué podemos hacer con nuestras inversiones en un contexto como este? Si estamos seguros de los fundamentals o determinantes de largo plazo del precio de un activo y no vamos necesitar venderlo en el corto plazo, es una buena estrategia esperar momentos de turbulencia y aprovechar para comprarlo a precios más bajos. Si no tenemos esa seguridad o es probable que necesitemos los fondos por cualquier razón en un plazo corto, es conveniente posicionarse en activos menos volátiles.

Acceda a estos artículos en la edición de agosto-setiembre de la revista Inversor Global.

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