Chile es el país más competitivo de América Latina

Suiza, Finlandia y Suecia son las economías más competitivas del mundo, de acuerdo con el Reporte Global de Competitividad 2006-2007 emitido por el Foro Económico Mundial. Dinamarca, Singapur, Estados Unidos, Japón, Alemania, Holanda y el Reino Unido completan las diez primeras posiciones, en las que se destaca una pronunciada caída de Estados Unidos, desde el primer lugar al sexto.
La lista se elabora a partir de una combinación de datos “duros” y los resultados de la Encuesta de Opinión Ejecutiva, un relevamiento anual elaborado por el Foro Económico Mundial en colaboración con diversos institutos de investigación y organizaciones de negocios, que este año consultó a más de 11.00 líderes de negocios de 125 economías. Chile, en el puesto 27, es el país latinoamericano mejor ubicado.
Sobre la nación trasandina, el Reporte sostiene que sus instituciones se desempeñan “con niveles de transparencia y apertura superiores al promedio de la Unión Europea”, al tiempo que destaca la “efectividad de sus mercados, relativamente libres de distorsiones”. Por el contrario, la caída más pronunciada de Latinoamérica la tuvo Argentina, que cayó 15 puestos hasta la 69º posición.
Al respecto, el reporte expresa que “la comunidad de negocios tiene serias preocupaciones sobre el ambiente de los derechos de propiedad, la independencia de la justicia, el malgasto de los recursos públicos y la falta de imparcialidad en las relaciones del gobierno con el sector privado”.
Seis países americanos, que en el informe anterior estaban por debajo de Argentina, este año la han superado: se trata de Costa Rica (53º), Panamá (57º), México (58º), El Salvador (61º), Colombia (65º) y Brasil (66º). Suiza ocupa por primera vez el puesto número uno en el reporte, reflejando el sólido entorno institucional del país, su excelente infraestructura, mercados eficientes y los altos niveles de innovación tecnológica.
EE.UU., anteriormente en primera posición, continúa disfrutando de un entorno empresarial excelente, pero su competitividad general está amenazada por grandes desequilibrios macroeconómicos, en particular por los crecientes niveles de deuda pública asociados a reiterados déficit fiscales.