Research de la semana: Qué ofrece Venezuela

El saldo comercial bilateral con Venezuela ha resultado netamente favorable a la Argentina en los últimos años. No obstante, la brecha presenta una tendencia decreciente como consecuencia del incremento de las importaciones argentinas de sustitutos energéticos del gas.
En la composición del intercambio se observa un notable predominio de bienes con escaso valor agregado. Alrededor de 80% de los flujos comerciales entre ambos países están compuestos por bienes Tradicionales o de Escala.
Sin embargo, las importaciones venezolanas del resto del mundo exhiben una mayor participación de los bienes de capital o intensivos en tecnología.
La estrategía comercial argentina en el largo plazo debería orientarse a aprovechar el cambio en las condiciones (reducción de las barreras intrazona más la aplicación del AEC) para aumentar el porcentaje de exportaciones con alto valor agregado.
En el mediano plazo, la producción de plástico y sus derivados, la producción naviera, los cereales y ciertas industrias químicas son las que cuentan con mayor portencial una vez que Venezuela adopte el AEC.
En el sector automotor, a pesar de contar con buenas perspectivas para aumentar su participación, se espera una fuerte competencia brasileña (que ya posee un share de 20% de las importaciones venezolanas de vehículos).
En tanto la Argentina presente limitaciones energéticas, como consecuencia de la falta de inversiones, la incorporación de Venezuela al MERCOSUR, y principalmente una relación comercial más estrecha con el nuevo miembro, puede resultar una política sustituta de corto plazo.
El gobierno venezolano ya adquirió más de US$ 3.600 M de títulos de deuda local, que ayudaron a sostener la recomposición de divisas, el mantenimiento del tipo de cambio y a presentar la actual solvencia ante las próximas necesidades financieras.
Hacia adelante, el rol de Venezuela como acreedor contingente constituye un seguro de cobertura implícito para las muy reducidas necesidades de financiamiento del Estado Nacional en los próximos años.
Nuevo miembro del MERCOSUR
El 4 de julio, en Caracas, se suscribió el Protocolo de Adhesión de Venezuela, mediante el cual abandona su condición de país asociado para transformarse en Estado Miembro del MERCOSUR. El ingreso genera interrogantes sobre cuáles serán los impactos, en cada uno de sus miembros originales.
Las expectativas de un aumento en el comercio de los países miembros con Venezuela se sustentan en el acuerdo de reducción gradual de aranceles. Indudablemente el ingreso de un nuevo socio genere nuevas oportunidades, así como también probablemente una mayor competencia. A partir del momento en que rija para Venezuela el Arancel Externo Común (AEC), el resto de los miembros del MERCOSUR contarán con ventajas comparativas ante terceros países en la competencia por abastecer al mercado venezolano (desvío de comercio).
Sin embargo, en el Protocolo de Adhesión se reconocen ciertas asimetrías entre los países, aceptando en consecuencia que Brasil y Argentina otorguen una preferencia de 100% (desgravación arancelaria total) antes de enero de 2010, mientras que por su parte Venezuela le otorgará a estos países dicha preferencia antes del comienzo de 2012. Por lo tanto, los efectos económicos directos de una reducción tarifaria debido al ingreso de un nuevo socio al MERCOSUR no serán inmediatos, principalmente para Brasil y la Argentina.
A su vez, es necesario destacar que en varios rubros, el AEC del bloque es menor que el aplicado por Venezuela. Esto modificará las condiciones de acceso al mercado, no sólo para los antiguos miembros -por la eliminación de los aranceles intrabloques- sino también para terceros países, que tendrán la oportunidad de acceder al mercado venezolano con un arancel inferior (AEC).
Por último, ante la reducción de las barreras intrabloque, no debe olvidarse que en muchas de las actividades en las que los exportadores argentinos contarán con nuevas oportunidades, se producirá un aumento en la competencia con los restantes miembros del MERCOSUR, para quienes, obviamente, rige también la eliminación de los aranceles.
Intercambio bilateral
El saldo comercial de la Argentina con Venezuela ha resultado netamente favorable en los últimos años. En los primeros cinco meses de 2006 se exportaron a ese destino US$ 262 millones y se importaron US$10 millones. No obstante, la brecha presenta una tendencia decreciente como consecuecia del incremento de las importaciones argentinas de sustitutos energéticos del gas.
Mas allá de estos resultados favorables, la relación comercial aún es bastante débil, y el intercambio no alcanza niveles de relevancia. Históricamente las compras de Venezuela, por ejemplo a Colombia o Brasil, más que duplican las realizadas a la Argentina. Del mismo modo, en comparación con la mayoría de los países latinoamericanos, los volumenes importados desde Venezuela no tienen relevancia. De hecho, el comercio (expo más impo) argentino-venezolano en 2005 fue equivalente a 3,2% del monto negociado entre la Argentina y Brasil.
Por otro lado, en la composición del intercambio se observa un notable predominio de aquellos bienes con escaso valor agregado. De acuerdo a una clasificación de las exportaciones elaborada por Ecolatina, alrededor de 80% de los flujos comerciales entre ambos países estan compuestos por bienes Tradicionales o de Escala, justamente los que presentan un menor valor agregado.
Sin embargo, la composición de las importaciones venezolanas del resto del mundo exhiben una mayor participación de los bienes de capital o intensivos en tecnología. Continuando con la misma clasificación, dentro del total de importaciones Venezuela destina un porcentaje menor (53%) a adquirir bienes Tradicionales o de Escala. De esta forma, exceptuando a las compras a la Argentina, el resto de las importaciones venezolanas están destinadas en una proporción mayor a adquirir bienes con elevado valor agregado (Especialización y de Base Científico-Tecnológicos).
En síntesis, dado el patrón importador de Venezuela, la estrategia comercial argentina en el largo plazo debería orientarse a aprovechar el cambio en las condiciones (reducción de las barreras intrazona más la aplicación del AEC), para aumentar el porcentaje de exportaciones con alto valor agregado, además de consolidar ciertas ventajas competitivas en la producción de bienes Tradicionales y en Escala (automotores, tubos sin costura, etc).
En el mediano plazo, surgen algunos sectores con mayor potencialidad para aprovechar las oportunidades generadas a partir de la ampliación del bloque.
La producción de Plástico y manufacturas de plástico, la producción Naviera, los Cereales y los Productos diversos de las industrias químicas son los que presentan mejores perspectivas. En primer lugar, estos rubros se encuentran entre las principales importaciones venezolanas. A su vez, en todos la Argentina cuenta con un elevado market share en los miembros actuales del MERCOSUR, demostrando ventajas competitivas. Por último, no se espera una fuerte competencia brasilera en estas actividades.
En cuanto al sector Automotor, si bien dentro de las compras venezolanas al exterior ocupa el segundo lugar y la participación argentina en las importaciones del resto de los miembros del MERCOSUR es superior al que tiene en Venezuela (23% contra 8%), Brasil ya es un importante competidor en ese mercado (hoy explica más del 20% del total de las importaciones venezolanas de vehículos). Aquí la competencia será mucho más compleja.
Proveedor energético…
La actividad petrolera resulta sin dudas el núcleo de la economía venezolana. Posee las reservas más grandes de América y ocupa el sexto lugar en el mundo. Petróleos de Venezuela (PDVSA), la compañía petrolera estatal, es una de las más importantes en su sector a nivel internacional, y constituye la principal fuente de ingresos fiscales del país.
Apróximadamente el 80% de las export
aciones venezolanas están compuestas por aceites crudos y refinados de petróleo, lo que pone de relieve la elevada concentración de sus ventas externas.
En efecto, en promedio el 60% de las importaciones argentinas de origen venezolano durante el período 2000-2005 fueron explicadas por la adquisición de petróleo y sus derivados. No obstante, representan un monto ínfimo dentro de las compras argentinas al exterior.
Existe cierto consenso de que las reservas argentinas tendrían un horizonte no mayor a los diez años, en caso de no mediar un aumento sustancial en las inversiones del sector. Por eso, a partir de que el país se convierta en un importador neto de petróleo, contar con un mayor vínculo comercial puede resultar interesante.
A su vez, con el objetivo de paliar las crecientes necesidades energéticas a partir de 2004, el mayor abastecimiento de fuel oil venezolano (y gas oil en menor medida) permitió a las centrales termoeléctricas funcionar -ante la falta de gas- para satisfacer la mayor demanda de energía.
En tanto la Argentina presente limitaciones, como consecuencia de la falta de inversiones en el sector energético, la incorporación de Venezuela al MERCOSUR, y principalmente una relación comercial más estrecha con el nuevo miembro, puede resultar un buen sustituto en el corto plazo.
… y de financiamiento
Aparece otra ventaja asociada a la mayor cercanía económica con Venezuela: se convirtió en una importante fuente de financiamiento.
El gobierno venezolano ya adquirió más de US$ 3.600 millones de títulos de deuda local. Estos fondos permitieron, en primer lugar, reducir el costo de financiamiento del gobierno vis-a-vis una emisión de deuda en el mercado internacional de capitales. También posibilitaron una pronta recuperación de las reservas internacionales del Banco Central, luego del pago al Fondo Monetario Internacional a comienzos de 2006.
Hacia delante, el rol de Venezuela como acreedor contingente constituye un seguro de cobertura implícito para las muy reducidas necesidades de financiamiento del Estado Nacional en los próximos años.
En efecto, ambos países se encuentran próximos a emitir un bono conjunto. El Bono del Sur estaría compuesto por papeles de deuda pública de ambas naciones (el TIF -Títulos de Interés Fijo- de Venezuela y el Boden 2012 de Argentina). La emisión sería con un bono a diez años por US$ 5.000M y el mercado financiero lo espera para setiembre de este año. Como los TIF venezolanos pagan una tasa de 7% anual, inferior al 8% de los BODEN, esta emisión conjunta le permitirá a la Argentina financiarse a un costo más reducido (que no superaría el 8% anual) de la que conseguiría en una emisión individual. De hecho, en la última colocación de BONAR V convalidó una tasa de 8,3% a 5 años. La posibilidad de asociación le permite un menor costo y hacerse con holgura de los fondos requeridos para suplir las moderadas necesidades de financiamiento de 2007.