Research de la semana: Alegrémonos, pero ¡¡cuidado con el gasto!!

Pero, aunque es sabido que a los argentinos el mediano plazo nos preocupa poco, sería prudente mirar un poco más en profundidad el desempeño fiscal de la Argentina.
Es lo que tratamos de hacer como tema central de este informe y no son buenas noticias las que se avizoran para el futuro, si no se introduce moderación en el sendero del gasto público.
Por un lado el superávit primario se mantiene elevado, pero a lo largo de los últimos doce meses ha crecido menos que la inflación y una parte sustantiva del mismo se basa en la inédita situación de excedente en el sistema de seguridad social.
Este no es un escenario estable. Los ingresos de la seguridad social no seguirán subiendo indefinidamente (al menos al ritmo reciente) y las prestaciones (en especial las de más de 1000 pesos) tendrán que seguir actualizándose, a menos que el Estado quiera seguir recibiendo la andanada de juicios adversos que día a día se producen.
Cuando se mira más allá del superávit primario, el mal llamado superávit financiero acumulado a lo largo del año ha resultado demasiado insuficiente para afrontar los pagos de amortización de los diferentes tipos de deuda. Máxime si se tiene en cuenta que, en su momento, el pago final al FMI fue afrontado (correctamente) con reservas, es decir sin afectación de recursos fiscales.
Del lado de los ingresos fiscales se observa un ritmo normal de recaudación.
Normal significa que se va perdiendo la espectacularidad propia de los tiempos en que la economía salía de la crisis y el incumplimiento bastante generalizado de las obligaciones tributarias.
El análisis no es el mismo del lado de los gastos. Como máximo su expansión anual no debería ser mayor al crecimiento del PBI más la inflación y hoy está por lo menos 6 puntos porcentuales por encima de ese ritmo.
Ninguna de estas cuestiones amenaza el futuro inmediato de las finanzas nacionales, pero son luces amarillas que en el caso de varias provincias se han tornado rojas.
Es que precisamente las provincias no tienen los “refuerzos fiscales” de la Nación, de modo que en ellas se expresa en toda su plenitud una especie de escenario de anticipación de qué puede ocurrir cuando finalmente las corrientes de ingresos y gastos se “normalizan”.
El elevado crecimiento de la economía, que es el otro gran tema de este informe, sigue siendo una buena oportunidad para retomar a tiempo una disciplina fiscal que parece un tanto desencaminada.