¿Qué hay detrás del fenómeno de Padre Rico Padre Pobre?

Vivimos en un mundo en el cuál delegar el manejo de nuestros ahorros se está volviendo peligroso. La economía más grande y desarrollada del mundo, los EE.UU., se encuentran ante un problema mayúsculo: la jubilación de los ciudadanos administrada por el Estado marcha hacia una bancarrota probable si no se toman las medidas necesarias, ¿Si esto le pasa a la mayor economía del mundo, qué les queda al resto de los países?
La solución a esta clase de problemas parecería ser lograr que los ciudadanos se involucren asumiendo mayor responsabilidad en el destino de sus ahorros de retiro, eligiendo los vehículos de inversión que aseguren su jubilación en el futuro pero…¿está la mayoría de las personas capacitadas para semejante responsabilidad?
Si nos pusiésemos a reflexionar sobre este punto, llegaríamos a la conclusión de que aquellas personas en las cuales delegamos el manejo financiero de nuestro capital solo pueden ser tan inteligentes como nosotros, por lo cuál el aumento de nuestra cultura financiera aparece como el único camino posible, ya sea en un escenario positivo (asesores financieros capacitados) como en un escenario negativo (asesores financieros mediocres).

La relación con nuestro asesor
En un escenario negativo, el aumento de nuestra sofistificación financiera nos puede permitir fácilmente desenmascarar a un asesor financiero poco capacitado. En uno positivo, si no tenemos la cultura financiera necesaria, el agente de bolsa capacitado no podrá encontrar un interlocutor válido, por lo cuál terminará recomendado diversificación e inversiones seguras.
En cambio, en el mismo escenario y contando con una cultura financiera m´ss sofisticada, el asesor capacitado nos acercará aquellas inversiones lucrativas con rentabilidades superiores al promedio que se encuentran al alcance de unos pocos inversores preocupados por entender el funcionamiento de los mercados de capitales.

Conociendo los distintos niveles de inversores
Nivel 1: Los deudores: Estas personas resuelven sus problemas financieros pidiendo dinero prestado. Su idea de planificación financiera es “pedirle a Juan para pagarle a Pedro”. Las palabras “cuotas fijas, créditos a sola firma, bajas tasas” siempre llaman su atención. Comprar cosas a crédito que no necesitan es su ejercicio favorito.
A simple vista, este tipo de inversor puede parecer una persona rica y próspera: puede ser que tengan coches último modelo, casas grandes, etc…, pero si comenzamos a investigar llegamos a la conclusión de que se encaminan a la ruina financiera, ya que todo lo que tienen está comprado a crédito.

Nivel 2: Los ahorristas: Este tipo de inversor ahorra pequeñas sumas de dinero en forma periódica. Ese dinero es colocado generalmente en vehículos de bajo riesgo y corto plazo, como cajas de seguridad, cuenta corriente o plazos fijos.

Nivel 3: Los inversores “inteligentes”. Estos inversores son generalmente personas con sólida educación, generalmente profesionales. Sin embargo, por más títulos universitarios y éxitos que este tipo de personas tenga en lo referente a su campo específico de trabajo, cuando se trata de finanzas e inversiones no son tan educados como parece.
Este nivel puede ser divido en tres sub-niveles:

i) Los desesperanzados: son aquellos que sienten que el mundo financiero es sumamente complejo y que nunca podrán entender nada de lo que ocurre, de manera que no tiene sentido siquiera molestarse. Son proclives a delegar esa responsabilidad en sus asesores financieros, pero nunca entienden que es lo que les dice el mismo ya que utiliza un lenguaje muy complicado, por lo cuál confiar ciegamente en él parece ser la única alternativa.

ii) Los cínicos: Estos inversores saben todas las razones por las cuales una inversión no funcionará. Cuando se les consulta su opinión acerca de que acción o bono comprar, ellos siempre muestran desconfianza hacia todo lo que uno les consulta.

iii) Los timberos: Estos inversores tienen el mismo approach al mercado de capitales que el de un jugador que va al casino flotante de Puerto Madero. No suelen seguir reglas ni principios de trading, siempre están buscando “el secreto” o lo que “recomienda la baranda”, pensando que con una buena inversión pueden “salvarse” de por vida.

Nivel 4: Los inversores de largo plazo. Invierten según sus propias decisiones, por lo cuál su primera inversión suele ser en su capacitación personal en el terreno de las finanzas. No entran en pánico ante las bajas en los mercados y hasta pueden aprovechar las mismas para aumentar el número de activos en su cartera.

Nivel 5: Los inversores sofisticados. Están concentrados en unas pocas inversiones que conocen bien, en vez de estar “diversificado”. Son sofisticados desde el punto de vista financiero porque tienen un base de dinero importante proveniente de su trabajo o inversiones, lo cuál significa que tiene muchos mas ingresos mensuales que los que necesitan para sus gastos.

Nivel 6: los capitalistas: Para estos inversores, retornos del 100% y más no son ninguna utopía. Esto es porque ellos sabe como manejar el riesgo (en vez de eludirlo) y como hacer dinero, incluso sin tener que poner dinero en un principio, porque saben que el dinero no es más que una idea.

El primer paso para poder avanzar es saber dónde estamos parados. Solo de nosotros depende, de la decisión y el empeño que le pongamos a nuestro compromiso de aprender y entender como funciona el apasionante mundo de las finanzas, de la inversión en tiempo que pensemos merece el incrementar nuestro nivel de cultura financiera.
Leer libros y trabajos que aumenten nuestra cultura financiera, pedirle consejos a la gente que esta en niveles superiores al nuestro, tener disposición para aprender cada día un poco más y arriesgar con conciencia se presentan como vehículos que podemos utilizar para llegar a la tan deseada independencia financiera.

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