Fideicomisos, un puente a buenos negocios en Argentina

Los fideicomisos financieros son contratos por el cual una persona o empresa (fiduciante) transmite la propiedad de un bien a otra (fiduciario), aislándola de su patrimonio. El fiduciario emite títulos de deuda o participación con respaldo en ese bien y los coloca en el mercado. Así, el fiduciante recibe los fondos.
“El stock de fondos acumulados por fideicomisos superaba a fines de mayo último los 10.000 millones de pesos. Esto significa que ya representan más de un 20% del volumen de depósitos privados a plazo fijo”, dijo Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano (Cene).
Este instrumento no asegura rendimiento mínimo, pero ofrece un mayor control sobre el destino de los fondos, permite una ágil operación a corto plazo y actualmente rinde más que las inversiones bancarias tradicionales.
Según los datos del Banco Central, el rendimiento promedio de los títulos de mejor calificación en pesos y a tasa fija, con duración menor a cinco meses, fue en junio del 10,8% anual, frente al 8% que da actualmente la mejor tasa de interés de un depósito a plazo fijo.
Los bancos administran el 40% del total de los fideicomisos en circulación, mientras que los fondos de pensión cuentan con un 19% y los fondos mutuos con un 5%. Los fiduciarios en Argentina son casi en su totalidad entidades bancarias, en tanto que los fiduciantes son también los bancos, seguidos por comercios de venta minorista.
En el caso de las cadenas minoristas, el fideicomiso es una herramienta clave para su operación comercial. Esos negocios venden en largos planes de cuotas pero necesitan renovar sus inventarios en menor plazo, por lo que utilizan el dinero del fideicomiso para realizar las compras.