Research de la semana: Salarios, en el centro de los costos empresarios

El gobierno está mostrando una actitud moderadora, conciente de que el éxito de los controles de precios, depende de la dinámica de ajuste en los costos. En esta línea se inscribe la suba en los mínimos no imponibles para el impuesto a las ganancias: se intenta descomprimir la puja salarial.
El incremento del salario percibido por los trabajadores, debido a la reducción impositiva otorgada, debería encausar las negociaciones dentro de parámetros razonables. Un incremento del 15 por ciento en los salarios industriales, se traduciría en una suba de 4 por ciento en los costos unitarios laborales reales -en 2005 la suba fue de 8,5-. Este aumento, si bien reduce los márgenes empresarios, no debería tener un impacto adicional sobre los precios.
Después de fuertes incrementos en las tarifas de gas y electricidad para los usuarios no residenciales (especialmente medianos y grandes), este año no se esperan aumentos significativos en las tarifas energéticas.
Por su parte, otros costos claves como la construcción y la logística, luego de fuertes ajustes, dependerán fundamentalmente de las negociaciones salariales que se lleven a cabo con los sindicatos.
En síntesis, se observa un panorama general de costos en el que todavía persiste cierta inercia inflacionaria, aunque con menor fuerza que en 2005. Es necesario que las principales variables de la economía adopten un proceso de convergencia en forma ordenada hacia el equilibrio de mediano y largo plazo. Los ajustes bruscos en los costos, entre otros factores, afectan el control de las expectativas de inflación. El gobierno debe ser un moderador natural en este proceso para garantizar la continuidad inversora que a su vez, consolide un proceso de crecimiento equilibrado y sostenible.