Los libros como obras de arte y como inversión

Un libro puede cumplir diversas funciones: material para estudio, esparcimiento, regalo. Más allá de estos usos tradicionales, existen quienes los utilizan como elemento de colección y hasta de inversión.

Más de uno podrá sorprenderse, pero los remates de libros antiguos pueden alcanzar sumas de 14 millones de libras esterlinas como ocurrió con la biblioteca científica de los Earls de Macclesfield subastada por Sotheby’s el 26 de octubre de 2005.

De cualquier forma, estos valores se reducen cuando se habla del mercado local. A su vez, también es menor la oferta y la variedad de materiales que se pueden conseguir tanto en remates como en librerías.

Los coleccionistas en la Argentina están más focalizados a los contenidos producidos localmente. Esto los lleva a tener que concentrarse en determinadas temáticas. Así, están los que se dedican a juntar obras sobre Juan Manuel Rosas y su época, de la Guerra del Paraguay, la Campaña del Desierto, sobre temas guchescos y la generación del ’80, entre otros.

En cambio, los que escogen libros del siglo XX, se centran en los autores. Así, están los que buscan libros de Jorge Luis Borges, Oliverio Girando, Leopoldo Marechal, Adolfo Bioy Casares, Manuel Mujica Lainez, etc.

La clave para los que se dedican a este hobbie o inversión es la persistencia y la paciencia para conseguir aquellos incunables que están dando vueltas en el mercado.

Vea el artículo en la edición de Enero-Febrero de la revista Inversor Global.

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