Continua el contexto positivo para las inversiones en Bienes Raíces

“Es un buen momento”. Con esta frase puede definirse el buen momento que atraviesa el negocio de la construcción. El sector como muchos otros, había quedado relegado tras la crisis de 2001 que significó la salida de la convertibilidad para la Argentina.

Actualmente parece estar retomando los niveles de otras épocas tras conocerse el exitoso resultado del canje de la deuda con un 76% de aceptación por parte de los acreedores. En la Ciudad de Buenos Aires esto significo una ampliación en la oferta bancaria de créditos para la clase media

Si bien los inversores inmobiliarios post devaluación no querían apostar a la clase media, pues había sido el sector más golpeado durante la crisis de 2001, actualmente es el target de más de una compañía desarrolladora, ya que ante los primeros signos de recuperación, son los que mayores compromisos de pago adquieren y quienes buscan mayor confort y mejores condiciones de vida.

Lo cierto es que el crédito hipotecario está apareciendo nuevamente a tasas decididamente bajas comparadas a las de temporadas anteriores. El valor de las viviendas de clase media cuesta actualmente un 40% menos. Es necesario además que se consolide la oferta de financiación a largo plazo para los compradores y el crédito para los constructores, sólo así el mercado residencial de clase media que es masivo y muy atractivo, se recuperará y volverá con fuerza.

Este fenómeno se da simultáneamente en todo el país. En el interior, Rosario es una de las ciudades que está hoy en boga por la cantidad de proyectos de construcciones a punto de inaugurarse con que cuenta, como respuesta a una elevada demanda que marca la ausencia, hasta ahora, de nuevas alternativas en el negocio de Real Estate.

Por otro lado, según la consultora Reporte Inmobiliario, a pesar del aumento progresivo de los costos de construcción y de la tierra, edificar una casa en un emprendimiento privado cerrado suburbano es en dólares aún más bajo que en la convertibilidad. La incidencia del costo de la tierra y de las obras en conjunto es inferior al m2 de cotización de muchos barrios de la Capital Federal.