Buenos augurios para el mercado del arte

Días pasados se inauguró la nueva temporada de subastas y al parecer, los primeros indicios auguran un 2005 promisorio. Tras un 2004 “razonablemente bueno”, el mercado argentino del arte comienza a bajar el martillo frente a un público que podría llegar a marcar una temporada récord en ventas.

Una de las Galerías más importantes de la Capital, la casa Arroyo, concluyó con éxito, el mes pasado, las subastas de arte argentino, latinoamericano y europeo. El centro de la escena fue tomado por una obra de Juan León Pelllière titulada “Tropa de carretas” que fue vendida en u$140.000. Un precio más que llamativo para el mercado local.

La galería Arroyo, logró vender además, 100 de las 120 obras de artistas como Berni, Molina Campos, Peréz Celis, Castagnino y Keneth Kemble entre otros, que estaban se ofrecían en la subasta. Según explicaron las fuentes, los valores se cotizaron en alza con respecto a los de la temporada anterior porque son una rareza, es decir, que hay una cantidad pequeña de los cuadros de Los Precursores en oferta, frente a una demanda que se incrementa para adquirir ese tipo de obras del patrimonio histórico nacional.

Por si fuera poco, la temporada 2005 augura para los coleccionistas e inversores de arte un año que, bajo sus términos, podría ser una pieza única. Con gran expectativa a ambos lados, el sector se prepara para iniciar su temporada de subastas de arte y los rumores sobre las cifras que manejan compradores y vendedores no paran de sumar ceros.

Los nuevos

Hace ya un tiempo, el mundo del arte tiene una novedosa clase integrante que los antiguos marchands definen como “Los nuevos”, estos son quienes se acercaron al mercado de las artes desde otras áreas de la economía y que están muy seguros sobre donde “poner sus fichas”.

El perfil de los nuevos difiere bastante del de aquellos que asisten a las subastas sólo para figurar, “la gente nueva” no busca una mayor exposición, por el contrario, una de las mecánicas que más atraen “los nuevos” del mercado es la posibilidad de las llamadas “ofertas de ausentes” (que incluyen la modalidad telefónica). De esta manera pueden participar en igualdad de condiciones que los postores presentes en los remates e incluso, de llegar a empatar las ofertas, tienen preferencias sobre los compradores que se encuentran en la sala.

Las operaciones se abren con la expectativa de batir récords históricos. Los productos como un conjunto de obras de los Precursores de la Escuela argentina o arte costumbrista de 1823 a 1887 son una de las mayores atracciones de las subastas. Otro caso paradigmático es el remate de las obras del pintor ingles Emeric Essex Vidal, hijo de un oficial de la armada británica, quien abrazó la carrera naval sin dejar de ejercer la vocación artística. Los trabajos testimonian exactamente al Buenos Aires de 1820 y son un documento de escenas de la ciudad y del campo como pulperías y caza de ñandúes.

Comenzado el año para las casas de subastas y remates, no dejan de escucharse estimaciones positivas y muy interesantes para el sector. Será cuestión de esperar el último golpe de martillo.